Los choferes de las distintas líneas de colectivos que cubren los barrios ubicados dentro del municipio de Las Talitas están permanentemente expuestos al ataque de asaltantes. Así lo asegura uno de ellos, Carlos Tobías Miranda, quien denuncia que fue baleado el domingo a la tarde por un grupo de hinchas de San Martín.
El joven conductor tiene 24 años y trabaja en la Línea 103. Mientras relata la odisea que vivió tres días atrás, gesticula con su mano izquierda. A la derecha la tiene montada sobre un cabestrillo, pues es ahí donde impactó la bala que salió del arma de uno de los delincuentes.
Carlos recorría la zona de la cancha de San Martín después del partido que jugó con Defensores de Belgrano, cuando un grupo de hinchas que vestían camisetas rojas y blancas y llevaban banderas del "santo" subieron al interno 51. "Se ubicaron al fondo del colectivo y todo el camino fueron cantando", cuenta el conductor. Pero el clima se enrareció cuando ingresaron al barrio El Sol, poco antes de la rotonda del barrio Soeme.
A esa altura del recorrido quedaban siete pasajeros dentro del ómnibus, además de los ocho jóvenes que habían subido en las inmediaciones de la cancha. "En un momento escucho un ruido y veo que habían roto el vidrio de atrás", recuerda el chofer, que automáticamente detuvo el vehículo. Los viajeros aprovecharon esa parada para descender de la unidad, ya que la banda de revoltosos comenzó a acercarse al conductor y uno de ellos sacó un arma.
"Yo tenía el brazo derecho apoyado sobre la caja de seguridad y me pegaron un tiro en la mano", afirma Carlos. Acto seguido, lo despojaron de los $ 400 que llevaba de recaudación y se dieron a la fuga, mientras la víctima sangraba dentro del ómnibus.
Un dedo quebrado
Según le explicaron los médicos que lo asistieron en el Sanatorio Pasquini, el proyectil le quebró el dedo meñique y le cortó los tendones del anular.
Además, le dijeron que deberá esperar a que la herida cicatrice para que puedan intervenirlo quirúrgicamente. En cuanto a la posibilidad de que pierda algún tipo de movilidad, eso es algo que no sabrá hasta que se concrete la cirugía.
"Ahora tengo, por lo menos, para seis meses más así. No puedo hacer nada porque encima soy diestro", explica el joven, mientras se observa la mano vendada.
Trabajan con miedo
Pese a lo que le sucedió, Carlos agradece que la herida no haya sido peor. "El año pasado a un compañero le amputaron un dedo en un asalto", recuerda.
En ese sentido, el conductor señala que todos los días sufren asaltos y agresiones arriba del colectivo. "La mayoría de las veces pasa en los barrios de Las Talitas y en horarios de la tarde y noche", precisa.
Carlos estima que el recorrido de esa localidad dura aproximadamente una hora y que, a lo largo de ese tiempo, jamás ve pasar a un policía por ninguna parte. Agrega que tanto él como sus compañeros salen a trabajar con miedo. "Nosotros tratamos de no levantar a los que vemos sospechosos, pero tampoco podés hacer eso porque hay gente que no tiene nada que ver", comenta.
"Un caso aislado"
El jefe de la comisaría de El Colmenar, Jorge Aníbal Bustamante, asegura que éste es un hecho excepcional. "Fue un caso particular; los agresores se enojaron porque el chofer les llamó la atención y actuaron con bronca", considera el comisario.
Asimismo, señala que el caso se está investigando sobre pistas firmes y que "en pocos días podríamos tener novedades".
"Es mentira que los asaltos sean diarios, tengo controlada la jurisdicción con el número necesario de motoristas y personal", destaca. Finalmente, menciona que "los choferes están muy conformes" con la presencia policial en la zona.